Con los adolescentes, jóvenes entre 12 y 18 años, desde un vínculo cercano y respetuoso, el ambiente de aprendizaje sigue siendo colaborativo y se enfatiza en un clima de confianza que permite la atención, la concentración y la consolidación del aprendizaje. Desde séptimo básico, y para que puedan explorar áreas de interés en cuanto a la carrera que les gustaría estudiar en un evidente ejercicio de proyección, los docentes incentivan un proceso de aprendizaje en base a competencias, lo que significa el desarrollo de habilidades, actitudes y conocimientos, que se materializa en que los estudiantes realizan experiencias vocacionales, partiendo desde la investigación teórica en 7º y 8º básicos y a partir de 1º medio y hasta 3º medio, consiste en visitar por dos días un lugar, y permanecer en un espacio elegido donde se desarrolle y materialice el ejercicio profesional elegido.
Es una etapa donde se van definiendo también los talentos artísticos y/o deportivos, por ello, los estudiantes tienen la posibilidad de elegir y sumarse a distintos proyectos de habilidades creativas y capacidades expresivas, participar de bandas de música o seleccionar entre varios deportes, lo que más responde a sus intereses y capacidades, en una malla curricular que calza y aborda la profundidad y rigurosidad en lo académico, artístico y cultural promoviendo una formación integral de los estudiantes. Se concilian el pensamiento con la acción mediante proyectos que se realizan en grupo y una metodología de resolución colaborativa de problemas que incluyen probabilidad y estadística que van más allá de las matemáticas ya que abarcan temas científicos, medioambientales, sociales y multiculturales a nivel local y global. Son prácticas que desarrollan el pensamiento complejo que se requiere hoy para enfrentar la profundidad y diversidad en el mundo.
